Nuevos horizontes

Desde la primera vez que vi el nuevo Hospital Infantil Concejo de Medellín (HICM) sentí que había encontrado un lugar especial, un sitio en el cual podrían materializarse mis sueños de crear un Servicio de Neurocirugía Pediátrica a la altura de los mejores del mundo. Parecieron lejanos los recuerdos del antiguo hospital en el que alguna vez había realizado mi rotación de internado de pediatría. Al caminar por sus nuevos pasillos, transitar por los diferentes servicios y poner mis pies en el área de cirugía, noté que la renovación de la infraestructura, reinaugurada en el 2013, había traído consigo una nueva alma para el hospital, representada por los cientos de empleados y colaboradores allí reunidos para trabajar por los niños de Medellín y Antioquia.

Laborar en un Hospital Pediátrico es una de las experiencias más exigentes que un trabajador de la salud puede tener. El considerable compromiso con los niños y adolescentes, quienes apenas empiezan su viaje por la vida y requieren soluciones para sus problemas de salud, implica unos niveles máximos de humanismo, empatía, carisma y profesionalismo. Sin embargo, de la mano de la exigencia viene también la recompensa: la satisfacción generada por una sonrisa sincera, los agradecimientos de unas pequeñas manos, el regocijo al cumplir nuestro deber y el saber que nuestra misión en la vida es servir a los más pequeños y vulnerables. Los trabajadores del HICM conocemos bien tanto el compromiso como la recompensa, y somos testigos de la grandeza que habita en cada uno de nuestros pacientes.

Gracias a un trabajo conjunto durante 2 años y al apoyo de la Alcaldía de Medellín, en el año 2016 logramos dar inicio al nuevo servicio de Neurocirugía Pediátrica, que ayudaría a consolidar la transformación del Hospital en un verdadero centro de alta complejidad. Este servicio ha permitido brindar atención sub-especializada y de alta calidad a un grupo poblacional necesitado, que frecuentemente pasa dificultades para lograr atención oportuna. Entre las intervenciones más destacadas se resaltan la corrección de deformidades craneales complejas, cirugías para malformaciones de la columna vertebral e incluso el delicado tratamiento de lesiones del tallo cerebral. Esto casos, por mencionar unos cuantos, demostraron tempranamente el verdadero potencial del HICM.

Medellín ha sido ciudad líder y pionera en múltiples áreas de la medicina, y en el “Hospital de Colores” queremos hacer parte de esa historia. Conscientes de que las grandes ideas deben ir acompañadas de grandes acciones y determinación, las nuevas directivas de la institución, encabezadas por el Doctor Carlos Mario Correa Zuluaga, se han propuesto dar un gran salto en la dinámica institucional a partir del 2020, poniendo a disposición de la sociedad el servicio quirúrgico de manera permanente, como respuesta a otra gran necesidad de la población pediátrica de la región. Este significativo cambio en el rumbo del Hospital determinará su futuro, permitiendo el crecimiento de otras áreas asistenciales y mejorando la sostenibilidad financiera. Simultáneamente, nos permitirá visualizar nuevos horizontes y será un paso esencial para cumplir nuestro próximo gran sueño: ser la mejor institución de neurociencias pediátricas del país.

Es innegable que el cerebro humano es una de las obras más sorprendentes de la naturaleza. Si no fuera por nuestro cerebro, no existiría ninguna de las creaciones, estructuras, piezas de arte o avances tecnológicos que la humanidad ha hecho desde su existencia; no tendríamos una identidad y personalidad definida; no seríamos capaces de expresar nuestras ideas o controlar nuestras emociones, y estaríamos limitados a nuestros instintos más primitivos. De hecho, es bastante probable que nuestra existencia como especie hubiese sido imposible si no fuese por ese fantástico órgano que ocupa nuestro cráneo.

En el HICM dedicaremos gran parte de nuestros esfuerzos al cuidado del sistema nervioso de los niños. Este complejo y delicado sistema es esencial para una vida plena y productiva. Los cerebros de los niños son verdaderos tesoros que determinarán nuestro futuro como sociedad, y nosotros seremos aquellos guardianes que les permitirán recuperar sus funciones y rehabilitarse integralmente, ante situaciones de enfermedad. Nuestros objetivos primordiales incluirán: tratamientos integrales y de alto nivel, prevención de lesiones neurológicas secundarias en el transcurso de enfermedades sistémicas y acompañamiento en los procesos de integración a las actividades de la vida diaria de cada niño. A estos se sumará una búsqueda por la generación y transferencia de conocimientos, continuando con la vocación educativa de la institución desde que existía del antiguo complejo hospitalario.

Los pacientes de este Instituto de Neurociencias Pediátricas recibirán, de forma indiscriminada, una atención sub-especializada, amparada por protocolos seguros y la aplicación de tecnologías médicas y avances científicos actualizados, a la par de los mejores hospitales pediátricos del mundo. Los niños de nuestra sociedad son merecedores de cada esfuerzo adelantado en favor de su bienestar y desarrollo. Unidos Hospital, Gobierno y Sociedad, haremos este sueño realidad.

 

Juan Esteban Salas

Médico y Especialista en Neurocirugía

Hospital Infantil Concejo de Medellín